La Olmeda

                            La Olmeda

¡Hola, adictos a Tarracomientos! En la presente entrada dejamos las tierras de lo que hoy es Castilla La-Mancha y nos trasladamos al norte de España, concretamente a Pedrosa de la Vega. Os preguntaréis ¿Qué se nos ha perdido allí? Muy sencillo, en este diminuto municipio se encuentra la famosa villa de la Olmeda, la cual muchos especialistas la consideran como una de las más importantes de la península. Para ello es necesario marcharnos al norte de Palencia en Castilla y León, en el fértil paraje de la vega del río Carrión, poco después de que éste atravesase la Cordillera Cantábrica. Como es sabido estamos en una zona geográfica donde el clima es extremo, los inviernos gélidos en los cuales las nevadas y las heladas son casi constantes, dan paso a veranos abrasadores, algo propio del clima meseteño. Estos rigores influyeron, qué duda cabe, en la actividad de la villa, ya que como cualquiera podría pensar el olivo cuyo límite septentrional en Castilla se circunscribe a Ávila y Segovia, y el vino resiste mal estos fríos invernales que superan si cabe a los de Clunia aunque algo debería haber qué duda cabe, serían el cereal y el ganado los que cobraran mayor protagonismo.
Si tuviéramos que escoger un marco cronológico, sería entre el siglo I d.C y finales del siglo IV, cuando al parecer la explotación fue destruida por un incendio. Se diferencia de la mayoría de villae (plural de villa en latín) que hayáis leído previamente en que de La Olmeda se conoce la totalidad de sus estancias, de ahí que ya esté a día de hoy musealizada, aunque siempre en estos temas no vienen mal que nuevos hallazgos aquí o en las proximidades contribuyan a aportar luz y nos ayuden a profundizar aún más en su conocimiento.
En el año 1968 Javier Cortés, un labrador local en el proceso de realización de las actividades de labranza (otra vez más, un hallazgo casual), dio con los primeros restos de nuestro yacimiento, pero como en tantas y tantas ocasiones se ha podido plantear en otros anteriores, amenazaba con caer en el olvido. Todo ello cambió en 1980 cuando el descubridor del yacimiento vendió las tierras en cuestión a la Diputación de Palencia (no hay que olvidar que por entonces España aún estaba en el proceso de construcción del régimen autonómico), entre esta fecha y 2004, tuvieron lugar las excavaciones, las cuales finalizaron con la excavación de las termas y su puesta a disposición al público, en 2009 finalmente todo el proceso concluyó con la musealización del yacimiento de la misma manera a como se hizo en Almenara de Adaja o con la Villa de las Musas en Arellano (Navarra).
Anteriormente siempre se ha dicho que las villas romanas disponen de tres partes: pars urbana, pars rustica y pars fructuaria; pero lo cierto en este caso, es que la última de ellas carece de importancia ya que únicamente se han encontrado almacenes, seguramente donde se almacenaba el grano recogido de la siega en las proximidades (no hay que olvidar tampoco que estamos en una zona cerealista de primer orden) principalmente trigo, todo ello combinando con abundantes tierras de pinares que entonces eran mucho más extensas que ahora.
La pars urbana contaba con una extensión del orden de 3000 m2, curiosamente flanqueando sus cuatro esquinas se colocaron torres de vigilancia, esto es algo insólito que era propio en aquellas poblaciones o villae en nuestro caso que no se veía en áreas más meridionales. Todo ello tenía una explicación bastante lógica, sobre todo si tenemos en cuenta, que al otro lado de la montaña se encontraban los cántabros, un pueblo inhóspito y combativo que solía prodigarse en la realización de incursiones en las tierras situadas al sur. Algo que solo se frenaría con el final de las guerras cántabras reinando Augusto ya. No parece que sea necesario volver a repetir la influencia del clima en sus estancias, de hecho, se han encontrado restos de hypocaustum (sistema de calefacción como el empleado en las balnea), además, estas habitaciones se orientaban hacia el sureste menos frío que el norte lógicamente, lo cual era bastante necesario si se quería superar lo mejor posible los rigores del invierno. En la parte más septentrional del espacio dormían los siervos empleados en las tareas domésticas. El peristilo o patio central porticado al que daban acceso las instalaciones de la villa en cuestión, prestaban especial énfasis el oecus o sala principal de la casa donde tenían lugar los banquetes o triclinium, dentro de la cual se encontraban mosaicos importantes de los que se hablará posteriormente. Gran parte de las estancias de la domus, se realizaban en opus signinum (mortero de cal, ladrillo y arena)  
Según entramos en La Olmeda, atravesamos un pasillo por el que accederemos al peristilo y si giramos hacia el oeste por un corredor de mayor tamaño llegaremos a las balnea o baños privados de la vivienda (ocupaban una superficie de 900 m2), que eran usados por el dominus, su familia y los selectos invitados que acudían de visita. A pesar de que como se ha dicho anteriormente en 2004 se abrieron los baños para que el público pudiera visitarlos, hasta 2010 no se descubrió una estancia significativa de todo balneum, como es el caldarium o sala de baño caliente. Según se accede desde el peristilo a este recinto el individuo llegaba al apodyterium o lugar que funcionaba al modo que nuestros actuales vestuarios, una vez que ya estaba listo accedía a la palaestra un lugar que podía ser empleado tanto como preparación para los posteriores baños, como a modo de descanso, tras ello venían las tradicionales estancias del frigidarium (baño frío), el tepidarium (área templada) y el caldarium (baño caliente). En el balneum, el opus signinum explicado poco antes también era muy común, así como mosaicos, de los cuales al final se incluirán algunos ejemplos.
Una vez completado lo anterior es hora de regresar a la vivienda propiamente dicha, y no para algo totalmente baladí, sino todo lo contrario, para hablar del mosaico de Aquiles en la isla de Skyros. Para ello es necesario entrar en el oecus que es donde se encuentra la pieza. La obra narra un relato mitológico de la Grecia clásica, en el cual Tetis obtiene del oráculo la certeza de que su hijo morirá en la guerra de Troya, por tanto, opta por esconderlo en la isla que da nombre al mosaico, por otra parte, Ulises recibe del oráculo la certeza de que no ganarán la guerra sin Aquiles. Este rocambolesco episodio se salda con la marcha del propio Ulises a Skyros para llevarse a Aquiles, éste cuando ve las armas que le ofrece el primero, sin pensarlo las empuña y este instante el que inmortaliza el mosaico.
Finalmente, para terminar, Castilla y León optó por proteger la estructura del yacimiento, de las condiciones atmosféricas, las cuales pudieran castigar duramente a los mosaicos que se conservan en ella así como las estancias propiamente dichas ante la erosión de los agentes externos, y también darlo a conocer la ciudadanía, ya que nunca debe olvidarse que la divulgación de lo investigado debe ser una de las finalidades básicas de todo investigador.
  

Mapa de las termas, el pasillo de la parte superior de la foto comunica el balneum con la domus. Abásolo Álvarez, José Antonio. 2012, 19.


Ejemplos de mosaicos en el área termal, en el caso de la imagen superior aparecen las pilae del hypocaustum con lo cual se refieren al caldarium.. Ibídem, 22 y 24.
Mosaico de Aquiles en Skyros.  Gómez Merino, José Luís. 2010, 19.

Museización de la villa, San Juan Febrero, Jesica. 2014, 205
Bibliografía
Abásolo Álvarez, José Antonio. 2012: “Recientes actuaciones arqueológicas en los baños de La Olmeda  (Pedrosa de la Vega, Palencia), Saldvie: Estudios de prehistoria y arqueología 11-12, 17-28.
García de Paredes, Ángela y García Pedrosa, Ignacio. 2010: “Villa romana La Olmeda” Boletín del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico 73, 88-111.
Gómez Merino, José Luís. 2010: “La villa romana La Olmeda y la mitología de uno de sus mosaicos: Aquiles en la isla de Skyros” Virtual Arqheology Review 1, 17-20.
San Juan Febrero, Jesica. 2014: “El programa arquitectónico de la Villa romana de la Olmeda: la arquitectura al servicio de la difusión del patrimonio arqueológico”, Nailos: Estudios Interdisciplinares de Arqueología 1, 193-209.



La Olmeda
Vicente Castro Martínez.

Las Médulas


Yacimiento de Las Médulas


Sin duda, hay un yacimiento de época romana que todos conocemos, Las Médulas. Este hermoso paraje situado en el corazón de El Bierzo fue una de las principales minas de oro del Imperio Romano.
Durante la antigüedad, Hispania era conocida en mayor medida por su riqueza minera. Este conocimiento se remonta a la leyenda de las naves de Tarsis, que datan de época del rey Salomón en Israel y continúa en época fenicia, púnica y romana.

De esta manera, en el yacimiento de Las Médulas se puede observar como el poblamiento está íntimamente relacionado con la localización de las minas. Esto no quiere decir que el poblamiento estuviese ligado únicamente a las minas, sino que había también hogares que se encargaban de las labores agrícolas y ganaderas, pues había que comer.
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La mina romana estuvo activa desde finales del siglo I a.C. y se abandonó en el siglo III d.C., se calcula que se extrajeron en ese tiempo cerca de 5 toneladas de oro y que se emplearon a 20.000 personas, nada más y nada menos. Asimismo, se sostiene que la explotación de las minas de oro de Galicia y León podía suponer hasta un 10% de la riqueza total del Imperio Romano.

Según Plinio el Viejo, los romanos construyeron hasta 600 kilómetros de canales para traer el agua de lugares lejanos para generar el derrumbe de la piedra, pero también se usaba esa agua para evacuar los sedimentos y decantar el oro en las balsas para su posterior extracción.
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Se ha discutido largo y tendido sobre la forma de extraer el oro en Las Médulas. Por un lado, se ha sostenido que se vertía el agua en un pozo y debido a la presión de esta y a que no encontraba salida, provocaba el colapso de la ladera. Otra teoría dice que era la simple filtración de agua que acababa penetrando en los sedimentos y debilitando la estructura hasta que esta se derrumbaba.

Estas minas continuaron siendo las más grandes de España hasta el siglo XIX. Es necesario decir, que antes de la llegada de los romanos, los astures ya conocían las minas de oro, pero carecían de los recursos y tecnología necesario para extraerlo en grandes cantidades, de manera que lo sacaban de los ríos.

Bibliografía

Feo Parrondo, F. (2002), La explotación aurífera en el occidente asturiano: evolución histórica y situación actual, en “Estudios Geográficos”, vol. 63, págs. 581-600.

Martín González, F, Heredia, N, Fernández, L y Bahamonde, J. (2014), La mina romana de oro de las Médulas (El Bierzo, Provincia de León, Noroeste de España): Patrimonio de la Humanidad como recurso docente para la enseñanza de las Ciencias de la Tierra, en “Enseñanza de las Ciencias de la Tierra”, vol. 22, págs. 129-140.

Por: Álvaro Rodríguez

Villa de las Musas(Arellano, Navarra)



La Villa de las Musas se encuentra en Arellano(Navarra), posiblemente es la más conocida de la Comunidad Foral de Navarra. Está entre Pamplona y Logroño. Tardó bastante tiempo en consumarse, casi dos siglos tras la conclusión de las guerras entre astures y cántabros. En este momento, ya se empezarían a desarrollar estos núcleos poblacionales como sería el caso de Arellano. El dueño(dominus) de la Villa de las Musas posiblemente no vivía en ella de manera continuada. Cabe destacar el hecho de que las villas eran lugares de explotación agrícola pero también lugares utilizados por el dominus como un lugar de recreo. Pero la tranquilidad del emplazamiento se acabó cuando los germanos invadieron la Península Ibérica. Era el principio del fin, que se remataría con el abandono por parte de los visigodos en el año 482, que se consolida durante el siglo VI. 

La Villa de las Musas es descubierta de manera casual en diciembre de 1882, cuando el dueño del terreno estaba preparando la tierra de las viñas y encontró un mosaico. Aunque hasta el año 2000 no se descubre de manera completa, tendría un impulso bastante considerable cuando en 1985 se empezará a preocupar las instituciones por el Patrimonio Histórico Español y la redacción de la Ley de Patrimonio Histórico Español. Aunque en el 2000, aunque se pensaba que se había encontrado todo no seria as´pues después en 2011 se encuentra miliarios. 

La funcionalidad de la Villa, desde el momento de su fundación como en el del descubrimiento estaba destinada a la producción del vino. Recordemos la importancia del vino para los romanos y en este emplazamiento no será menos. Allí se ha encontrado en unas condiciones bastante buenas una bodega o cella vinario y que nos da una imagen de lo que podía ser en su momento el espacio. El vino debía fermentarse, cuando había pasado por el cortinale y fumarium para después dejarle reposar definitivamente en la bodega. 

Pero parece que en el siglo IV esta villa perdió su esencia vinícola, quedando solo destinada a la residencia del domunus y dedicada a la ganadería y el cultivo de cereales, En la propia villa tendría un horreum(donde se guardaba el forraje de alimento para los animales, el granarium(para almancenar la cosecha) y el stabulum(para guardar el ganado)


Pero a parte de estas estancias, la villa se compone en tres partes: pars urbana, pars agraria y pars fructuraria. En la pars urbana se encontraban las estancias más sencillas, tenñia un atrio sin techar para favorecer la entrada del agua en el impluvium. A partir de este patio se entraba a las estancias entre las que destaca la habitación del señor que evidentemente era la más rica en decoración, compuesta de mampostería y adobe recubierto de estuco intentando imita el marmol. 
En la pars agraria, contruida en el siglo IV que sería la zona más rica y que posteriormente sería el lugar de recreo del dominus. 

Por otro lado, lo fundamental del yacimiento arqueológico  y que destaca sobre todo lo demás son los mosaicos. El asunto de los mosaicos es importante, primero porque gracias a ello se encontró en 1882. En 1945 se decide enviar al Museo Arqueológico Nacional. El mosaico se divide en nueve compartimiento. En el primero aparecen la musa Calípe y Homero; en el segundo aparece la musa Terpsicore tocando el arpa y un caballero; en el tercero Melpómene y hombre en la piel de león, atributo de Hércules; el cuarto aparerece junto al hombre la musa Talia, portando una máscara de color azul; el quinto los protagonistas son Hyagnis y la musa Cauterpe; el sexto la musa Clío y Caduco; el septimo y octavo en el que aparece las musas Erato y Polimnia; sl noveno aparece Urania.


Pero a parte de estos elementos,se habían encontrado miliares que eran piezas pétrea que se ponían en las calzadas romanas. En este caso se encontrarían dos, una de ellas tiene una inscripción que hace referencia al emperador Constantino a comienzo del siglo IV. La segunda se encuentra en peores condiciones, no estaba grabado, posiblemente se encontraba en la calzada romana que unñia Jaca con Varea y que muestra la importancia de la explotación. 
ARMENDÁRIZ MARTIJA, Javier y VELAZA FRÍAS, Javier., “Dos miliarios romanos en Arellano: contribución al estudio de las comunicaciones viarias en época romana en Navarra”, Trabajos de arqueología Navarra 19 (2006), pp, 112-114.

Por último, debemos descatar un lugar del yacimiento arqueológico con un taubolio(taubolium), es decir un santuario en el que como su propio nombre indica rendçia culto al toro. Se conoce por el descubrimiento de dos aras con la inscripción de este bóvido, además de lajas de piedra sobre una bandeja lo cual muestra las ideas de ofrendras, así como objetos cerámicos y monetarios del siglo III. 
MEZQUÍRIZ IRUJO, Mª Ángeles (dir.) “El taurobolio de la Villa de las Musas (Arellano-Navarra)”, Trabajos de arqueología Navarra 17 (2004),

Como forma de poner en imagen todo lo explicado, a continuación nos encontramos un vídeo y un juego interactivo sobre la Villa romana. 


Bibliografía.
ARMENDÁRIZ MARTIJA, Javier y VELAZA FRÍAS, Javier., “Dos miliarios romanos en Arellano: contribución al estudio de las comunicaciones viarias en época romana en Navarra”, Trabajos de arqueología Navarra 19 (2006), págs. 109-126.
BLÁZQUEZ, José María., Mosaicos romanos de Navarra, Instituto Español de Arqueología del CSIC, Madrid, 1985.
MEZQUÍRIZ IRUJO, Mª Ángeles (dir.), “La villa de las musas. Estudio previo (Arellano-Navarra)”, Trabajos de arqueología Navarra 11(1993-1994), págs.55-100.
-  “El taurobolio de la Villa de las Musas (Arellano-Navarra)”, Trabajos de arqueología Navarra 17 (2004), págs. 247-252.
PEÑA CERVANTES, Yolanda., “La producción de vino y aceite en el valle medio del Ebro”, Anales de Prehistoria y Arqueología 27-28 (2011-2012), págs. 141-154.
SESMA SESMA, Jesús y TABAR SARRÍAS, Mª Inés., “La villa romana de las musas en Arellano y su adecuación para la visita pública”, Cuadernos de Arqueología Universidad de Navarra 19 (2011), págs. 265-299.
ORAÁ TOBALINA, Eva., La Villa de las musas: yacimiento arqueológico de Arellano, Fundación para la Conservación del Patrimonio Histórico de Navarra, Pamplona, 2008. 


Autor: Sara Varela Ruano

Villa Fortunatus(Fraga, Navarra)



La villa fortunatus es una villa romana situada a unos 5 kilómetros al norte de Fraga, en la Comarca Baja del Cinca(Huesca). Sería construida aproximadamente en el siglo II d.C aunque tendría ampliaciones entre los siglos III-IV. Posteriormente parece que hay restos de algún ocupamiento visigodo. Es una de las villas mejor conservadas de Aragón, nos ha ofrecido numerosa información. 


Se conocía su existencia desde 1893 pero hasta el año 1926 no se tendría la intención de excavarlo, solo lo realizaría un peón durante diez años, para no ser un arqueólogo profesional tuvo bastante suerte porque era cuidadoso por lo que no se destruyó todo, pero con la llegada de la Guerra Civil Española quedaría maltrecha el mosaico de la lámina X.  

Esta villa y sus alrededores pertenecían a ricos terratenientes con grandes propiedades de la Tierra.Podríamos decir que responde esquema típico de villas romanas, con una pars urbana donde se encontraba la residencia del terrateniente y sus sirvientes, allí se encontrarían los patios, jardines, habitaciones, lugares de recreo. Por otra parte la pars rustica donde se encuentra los almacenes, graneros, establos, cuadras, granjas, corrales, hornos, talleres y un sinfín de instalaciones necesarias para la producción agrícola y manipular los productos del campo. En el conjunto de la villa también se encontraban las residencias de los trabajadores, posiblemente serían un número bastante alto dependiendo a la productividad. 

Luego está el peristilo, el cual organiza el espacio de la villa romana. Al este del peristilo se encuentra las termas: caldarium, frigidarium y una sala. Aunque estos restos arqueológicos son un poco desconocidos, lo más famoso de la villae son los mosaicos. Sobre todo en el que aparece el posiblemente la inscripción del propietario, en torno a un crismón. 



FERNÁNDEZ GALIANO, Dimas., "El calendario romano de Fraga", Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, nº52(1986), p.163.


A parte de este mosaico, se han encontrado doce cuadrados que coinciden con los doce meses del año representado por diferentes representaciones, así se contruye el calendario romano de Fraga. Si le interesa conocer los mosaicos, puede ir al siguiente enlace que le dirige hacía una presentación realizada por mí.


   Bibliografía
  • FERNÁNDEZ GALIANO, Dimas., “El calendario romano de Fraga”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, nº 52(1986), pp. 163-196.
  • MONTÓN BROTO, Félix J., Comarca del Bajo Cinca, Aragón, 2004.
  • SERRA RAFOLS, J de S., “La villa Fortunatus de Fraga”, Ampurias, V,1943, pp. 5-35.
  • Declaración del BIC (Bien de Interés Cultural): consulta en internet (Consulta el día 11 de noviembre del 2016
  • http://www.eljusticiadearagon.com/gestor/ficheros/resoluciones/_n001248_4008402R.pdf
Autor: Sara Varela Ruano


Carranque

                             Carranque


Bienvenidos de nuevo aficionados a la arqueología hispanorromana. En esta ocasión el yacimiento estudiado será el de Carranque en la provincia de Toledo, probablemente por su cercanía a la capital de España, nos muy conocido a los madrileños y de este conocimiento sobre el mismo, se derivan una ingente cantidad de publicaciones al respecto, de las cuales se han seleccionado las que tratan aspectos más específicos, de aquello que hace a Carranque diferente del resto.
En primer lugar, en relación a lo ya mencionado, la villa romana en cuestión, se encuentra en la provincia de             Toledo, prácticamente en el límite de la Comunidad de Madrid (y a menos de 40 kilómetros de la ciudad del mismo nombre). Se encuentra a orillas del río Guadarrama, lo cual tendrá gran importancia en lo que se contará posteriormente, ya que este río fertilizaba las tierras de las riberas garantizando unas cosechas bastante abundantes, convirtiendo a Carranque en un centro productor de primer orden.  También es importante constatar, que el yacimiento se encuentra a unos pocos kilómetros al oeste del municipio que le da nombre, como podéis ver en el mapa colocado al inicio de la entrada. Y además de todo ello es muy probable que hubiera contactos con otras urbs de las proximidades como Complutum, Toletum o Titulcia.
Al contrario de los yacimientos tratados anteriormente, lo cuáles fueron descubiertos durante la primera mitad del siglo XX o a finales del siglo XIX en unos pocos casos, éste, fue sacado a la luz parece ser que en los años ochenta -1983 concretamente-. Lo cual deja de manifiesto que estamos en un punto, en torno al cual quedan puntos por descubrir y que es asombroso lo que se conoce del mismo a pesar de hacer apenas treinta años de su hallazgo. A día de hoy la Comunidad de Castilla La-Mancha le reconoce la categoría de Parque Arqueológico.
Cómo todas las villas romanas, la de Carranque se dividía en tres partes: pars agraria, pars fructuaria y pars urbana. Como ya se sabe, se autoabastecían, por lo cual debían producir todos aquellos productos que necesitaran y los desperfectos se arreglaban dentro de la misma.
La pars agraria era muy importante en la villa en cuestión, principalmente dedicada al cultivo de la vid y de olivos para la producción posteriormente de vino y aceite respectivamente. Ambas producciones coexistieron hasta finales del siglo IV, cuando a juzgar por los últimos estudios arqueológicos, queda sustituida la producción de vino a favor del aceite. La posibilidad del cultivo de ambas especies venía motivada por la fertilidad que aportaba el río Guadarrama en las terrazas situadas en sus márgenes.
La pars fructuaria, como es sabido, era adonde llegaban los productos cosechados para ser transformados y aptos para el consumo. En un principio la situación era bastante confusa para los arqueólogos, ya que se habían encontrado un torcularium (sala donde se ubicaba los instrumentos que se empleaban para el prensado, tanto de la uva como del las olivas (en su caso se llama trapetum), para que saliera el líquido deseado) en muchas de las villae de las proximidades, pero aquí no, esto se solucionó en el siglo XXI, a partir de 2004 cuando se descubrió una estancia de este tipo en Carranque. Con su descubrimiento se alumbró también dentro del mismo, tanto el lacus como la calcatoria utilizado para la pisada de la uva previamente. Todas ellas pertenecieron a la antigua casa de Materno de época altoimperial, anterior a la construcción del palatium de finales del siglo IV-principios del V, cuyo dominus se cree que fue  el propio Materno, el cual llegó a ser Prefecto del Pretorio de la parte oriental del Imperio (con sede en Constinopla) entre 384 y 388, reinando Teodosio I, aunque al parecer recientemente algunos autores tienden a pensar que el Materno Prefecto del Pretorio y el Materno dueño de la villa no eran la misma persona. Volviendo al discurso, en el caso de la producción de vino una vez fermentado y dejado reposar era llevado a la cella vinaria o bodega.
El Palatium, de finales de la dominación romana, hasta hace pocos años se pensaba que era una basílica, parece ser que esta explicación se debe a que en época visigoda se construyó sobre esta edificación un lugar de culto y esto es una explicación plausible acerca del porqué se han hallado en este caso una gran cantidad de enterramientos hasta el siglo VII. Es curioso que estos enterramientos bajoimperiales, tuvieran una factura a grandes rasgos muy similar al patrón escultórico emitido desde Augusta Emerita debido al prestigio de esta ciudad, desde época de Diocleciano capital de la Diócesis de Hispania. Se encuentra en un estado de conservación no demasiado bueno, y además, se sabe que las excavaciones no han concluido y falta para tener un conocimiento más complejo del mismo.
Dicho esto, una vez que hemos hablado de la villa propiamente dicha, así como de sus edificaciones/instalaciones más importantes, solo resta hablar de los mosaicos, los cuáles convierten a Carranque en un lugar donde observar espléndidos mosaicos que nada tienen que envidiar a otros como los de Las Musas en Navarra.
Aunque se salga de época altoimperial es necesario hacer una breve alusión al célebre mosaico de la Metamorfosis, el cual aparece dividido en varias escenas, y en las cuales aparecen varios hechos legendarios asociados en algunos casos al agua como el que tuvo como protagonistas a Pyramo convertido en río, así como Thisbe huyendo de una tigresa, dicha escena aparecerá reflejada inferiormente. Es del siglo IV. Por otro lado, en otro fragmento del mismo mosaico colectivo, aparece lo relacionado con aquel relato mítico de época clásica que vinculaba a Pegasus, Hypocrene y Amymone; la segunda de ellas surgió de la tierra al golpear el primero con una de sus pezuñas la tierra y la tercera fue transformada en fuente por el dios del mar Neptuno. Probablemente el más conocido de todos ellos fuese el dedicado a Océano, anterior a todos los anteriores (probablemente del siglo III), rodeado por especies animales y vegetales, la gracia del mismo era que en ocasiones tenía agua y daba la sensación de movimiento del mosaico de una manera muy real, se encuentra en una terminación en ábside del peristilo.
En resumidas cuentas, estamos ante una villa que es creada a finales de época altoimperial pero cuya casa de Materno pertenece a esta época, sin olvidar que en los siglos IV y V experimentó una tendencia similar a la que sucedió en el resto de la península tendente a la ruralización. Probablemente investigaciones posteriores contribuyan a sacar luz sobre Carranque.
   
       Pars fructuaria y pars urbana en comparativa a nivel de tamaño lo cual da una idea de la importancia de la producción de vino y aceite. García-Entero, Virginia, Peña Cervantes, Yolanda, et alii. 2011-2012, 161.
Torcularium original de Carranque, sin incluir la ampliación de época bajoimperial. Ibídem, 165.
Bibliografía
Arce, Javier. 2003: “La villa romana de Carranque (Toledo, España). Identificación y propietario”, Gerión 21 nº2, 15-28.
1993: “Mosaicos como documentos para la historia de la Hispania tardía (siglos IV-V)”, Archivo Español de Arqueología 66, 265-274.
Fernández Ochoa, Carmen, Bendala Galán, Manuel, et alii. 2011: “Cubierta del sarcófago con el ciclo de Jonás hallada en Carranque (Toledo)”, Archivo Español de Arqueología 84, 231-242.
García-Entero, Virginia, Peña Cervantes, Yolanda, et alii. 2011-2012: “La producción de aceite y vino en el interior peninsular. El ejemplo de la villa de Carranque (Toledo), De vino et oleo hispaniae. An Murcia 27-28, 155-172.
Rodríguez, Santiago y Barrio, Carlos. 2003: “El poblamiento tardorromano en el valle medio del río Guadarrama (Toledo)”, Bolskan 20, 267-275.
San Nicolás Pedraz, M. Pilar. 2004-2005: “Seres mitológicos y figuras alegóricas en los mosaicos romanos de Hispania en relación con el agua”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie II. Historia Antigua 17-18, 301-333.






Carranque
Vicente Castro Martínez.

Mapa interactivo de los Conventus Romanos

En este juego aprenderéis a situar los conventus romanos de la Tarraconensis en un mapa de la península ibérica. No es difícil, pero hay que usar el sentido común y fijarse en los nombres. ¿Listos? ¡Allá vamos!

Conventus de Hispania

Alvaro Rodríguez Peinado

Campa Torres


Yacimiento de Campa Torres


Se encuentra situado al noroeste de Gijón, muy cerca de la península del Cabo Torres. El descubrimiento de su castro fue muy tardío, concretamente en 1972, pues previamente se sabía que era el lugar de procedencia de una lápida dedicada a Augusto.

El castro fue ocupado desde época prerromana. Al comienzo de las excavaciones se descubrieron restos de materiales indígenas y algunos hornos de fundición, pero fue con el descubrimiento de la muralla cuando se pudo asegurar una ocupación regular de época prerromana. Los objetos encontrados son de distinta índole, desde fíbulas, algunos restos de cerámica, etc.

Para la datación del castro se usaron los tipos de cerámica encontrados en el mismo. Por las características de las piezas, se ha determinado que estas son de El Soto II, lo que nos habla de una cronología que va desde el siglo VI a.C. al III a.C.

En lo referido a los niveles romanos, que es lo que más nos interesa, su constatación se da en los sectores internos de la muralla. En esta zona se han encontrado restos de Terra sigillata itálica correspondiente al momento de cambio de era. Las viviendas son a su vez extrañas al país, pues tienen una formas angulares y alzados en piedra.
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Otro elemento de gran interés es la presencia de obras subterráneas y canalizaciones destinadas a la captación de agua para aprovisionar el oppidum. Se han encontrado hasta tres pozos de grandes dimensiones.

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La cronología es difícil de dar, debido a que las casas aparecen derruidas y mezcladas con los niveles del suelo y los restos de cerámica mezclados fuera de las mismas. No obstante, a través de algunos restos de terra sigillata se ha podido constatar que el yacimiento romano sería del siglo I d.C., al III d.C.



Bibliografía

Maya, J.L y Cuesta, F. (1992). Excavaciones en la Campa Torres, (1986-1990). Excavaciones arqueológicas en Asturias. Págs. 145-152.

Maya, J.L. (1984). Tres campañas de excavaciones en la Campa Torres, en “Gijón Romano”, Madrid, págs. 47-62.

Por: Álvaro Rodríguez